En Veracruz, periodistas de distintas regiones enfrentan un clima de temor derivado de recientes asesinatos y desapariciones de comunicadores. Organizaciones como Artículo 19 y Reporteros sin Fronteras advierten que, pese a los cambios de gobierno, la entidad continúa siendo una de las más peligrosas para ejercer el periodismo, con más de tres decenas de asesinatos registrados desde el año 2000. Los mecanismos de protección han mostrado deficiencias y no han logrado garantizar la seguridad del gremio.
Los reporteros han optado por modificar sus rutinas, cubrir eventos en grupo y evitar zonas consideradas de alto riesgo. Casos como los asesinatos de Carlos Castro y Luis Ángel López Valdés, así como la desaparición de dos mujeres vinculadas al primero, han intensificado la preocupación entre comunicadores. La Fiscalía mantiene líneas de investigación abiertas, pero hasta ahora no hay detenidos, lo que incrementa la sensación de vulnerabilidad en un contexto marcado por la disputa entre grupos criminales.

