Durante el fin de semana largo, la Plaza de la Libertad registró una notable afluencia de visitantes que aprovecharon el descanso para recorrer el centro histórico. Familias, jóvenes y turistas caminaron entre los comercios, disfrutaron de antojitos y se detuvieron a observar el movimiento característico del primer cuadro, donde el clima fresco no impidió que la convivencia se mantuviera constante. La fuente central y los edificios históricos sirvieron como punto de encuentro y escenario para fotografías, mientras los niños corrían y los adultos descansaban en las bancas.
A lo largo del día, vendedores ambulantes ofrecieron diversos productos, desde nieves hasta globos, reforzando el ambiente tradicional del lugar. Pese al puente, la plaza no lució vacía; al contrario, confirmó su papel como espacio de reunión para la comunidad. El sitio, considerado un punto emblemático de la ciudad, continúa siendo un referente para quienes buscan un momento de esparcimiento sin salir de Chihuahua.

