El Gobierno de México definió su postura para la primera ronda de negociaciones del T-MEC, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard y respaldada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La delegación mexicana busca mantener vigente el tratado y eliminar los aranceles que afectan la competitividad de las exportaciones hacia Estados Unidos.
Las reuniones iniciales se realizan de manera virtual, seguidas de encuentros presenciales en Washington. México plantea actuar con firmeza y prudencia, mientras que Estados Unidos insiste en endurecer reglas de origen y blindar cadenas de suministro.
El proceso continuará en los próximos meses, con pláticas posteriores entre México y Canadá. La postura mexicana se centra en garantizar un comercio más abierto y fortalecer la relación regional, en un contexto de tensiones por la dependencia de insumos asiáticos

