La industria cárnica mexicana está enfocando sus esfuerzos en la búsqueda de nuevos mercados de exportación como una estrategia para mitigar el impacto del cierre fronterizo con Estados Unidos. Este cierre se debe al resurgimiento del gusano barrenador del ganado, una plaga que está generando pérdidas que superan los 11 millones de dólares diarios a los productores y exportadores del país.
Alonso Fernández Flores, presidente de la Asociación Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal (ANETIF), expresó la «preocupación latente» del sector ante este brote, el cual ha afectado directamente la exportación de ganado bovino en pie, provocando «graves pérdidas». Ante esta situación, el líder de la industria subrayó la necesidad de fortalecer el sector a nivel interno y asegurar la apertura de nuevos destinos comerciales. A pesar de los retos impuestos por el cierre de la frontera estadounidense, los aranceles a las mercancías y los conflictos geopolíticos, Fernández afirmó que la industria cárnica mexicana «se muestra fortalecida y con un futuro optimista».
Destacó que la implementación del Sistema Tipo Inspección Federal (TIF) ha sido clave para incrementar la presencia de los productos cárnicos mexicanos en el exterior, facilitando la exploración de nuevos destinos, como el mercado de Filipinas. La ANETIF señaló que se continuará fortaleciendo este sistema, buscando activamente nuevos mercados de exportación, gestionando la reanudación de los acuerdos comerciales con Europa y atendiendo de manera prioritaria a los mercados asiáticos. En un plano económico interno, la industria de la carne aporta actualmente el 2.3% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y ha mantenido un crecimiento superior al del PIB alimentario. Este dinamismo, aunque desafiado por factores externos, se sostiene principalmente por un fuerte consumo dentro del país, lo que mantiene al sector en un estado de crecimiento constante.

